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Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

 

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De lo cultural, de lo político y de lo social

 

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Las Estaciones y Los Días

 

 

 

Publicado: 12/05/2012

 El 15M levantó los adoquines para ver si debajo estaba la playa y se encontró solo con más adoquines.

El movimiento de indignación que sacudió la conciencia colectiva de la ciudadanía hace un año fue un intento de rebelión ciudadana que quiso ser tan puro en su concepto de inspiración asamblearia que terminó diluyendo su contenido entre tantas voces y comités.

Los movimientos sociales, para ser visibles, necesitan corporeidad dentro del sistema, un entramado jurídico que les dote de estructura, con rostros reconocibles al frente. De lo contrario,  solo se mostrarán ante los escépticos, incrédulos y cínicos como una masa informe de gentes que toman las calles. De ahí a aceptar su represión y disolución por la fuerza solo hay un paso. Por esta razón, por la complejidad en sí misma del movimiento, de sus diferentes extracciones sociales e ideológicas, por la falta de una voz común, por la defenestración a la que fue sometido el 15M por un sector mediático, por el uso interesado que la izquierda política hizo de sus mensajes, por las luchas internas por el poder de encabezar la revuelta social, un año más tarde, apenas una sombra de aquella conciencia colectiva recorre algunos barrios de las grandes ciudades.

Ante una incapaz clase política que corría como pollo sin cabeza ante una crisis económica cada día más profunda, más global, más intensa, una parte de la ciudadanía reaccionó. Y quiso mostrar de manera pública lo que hasta el momento había sido rabia privada. La indignación tomó forma en las redes sociales y desembocó en manifestaciones y asambleas multitudinarias con  un eje central que fue la Acampada de Sol, símbolo de un movimiento social hasta entonces inaudito.

Las reivindicaciones eran aparentemente sencillas: mejorar el funcionamiento del sistema democrático y equilibrar el abismo creciente de la desigualdad. Dos axiomas que a la postre quedaron en agua de borrajas y toparon en su camino con dos enormes engranajes, conciliábulos del poder, los partidos políticos y la banca.

La izquierda progresista se sirvió del espíritu del 15M para buscar calado social en su programa e intentar atraer con melifluas artes al posible votante de aquella marea indignada. El PSOE perdió esta batalla frente a Izquierda Unida, que incluso tuvo la osadía de hacer propio el mensaje indignado en su eslogan de campaña: Rebélate. Por otra parte en Génova, el PP se frotaba las manos y dejaba pasar el tiempo, permitiendo que el movimiento se cociera en su propio caldo.

Un año más tarde las asambleas de barrio promovidas por el 15M continúan. La efectividad de sus decisiones resulta una incógnita. El movimiento permanece vivo en las redes sociales, pero vivir en la red no es vivir. Se han paralizado en este tiempo un buen puñado de desahucios, pero al final, la ley aplica su fuerza jurídica e irrumpe con virulencia legal en las casas.

Los cínicos aseguran que el 15M nunca sirvió para nada.

La derecha mediática atenta de manera permanente con soflamas despectivas hacia los perroflautas, minimizando la importancia de sus concentraciones, buscando la ridiculización.

Los partidos políticos de la izquierda han recogido velas e incluso los más beneficiados han dejado de lado al movimiento una vez arañados aquellos votos.

Pero el 15M abrió una puerta a la voz de la ciudadanía harta de la manipulación económica, de las desigualdades sociales, de los privilegios de la clase política, de los intereses espurios de la banca, de la falta de empleo digno, de los precios exorbitados de la vivienda, de la falta de transparencia política.

Una voz que removió a una ciudadanía apática y en estado de shock.

Una voz que ayudó a recordar a muchos ciudadanos y ciudadanas que bajo aquellos adoquines, una vez, sí estuvo la playa.

 

 

 

 

 

Publicado: 3/05/2012

Hoy. Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Las radios, periódicos y televisiones han retratado hoy la infamia del mundo a través de la infamia que los voceros de la realidad sufren y padecen en el desarrollo cotidiano de sus tareas. Historia de héroes y heroínas que incluso dejaron su vida en el intento de contar la realidad silenciada, la verdad oculta, de denunciar los poderes corruptos, la sangre oscura de los mercaderes de odios. Historias trágicas, siempre dramáticas por las vidas de sus protagonistas, por la dureza de los padecimientos que han sufrido. 

Hoy. Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Pero en esos mismos medios poco o nada se ha hablado de una realidad muy alejada de los héroes y heroínas del periodismo moderno. De la brutal precariedad con la que se encuentran no solo los recién licenciados, si no los veteranos profesionales que ven cómo su vida laboral se diluye por los desaciertos empresariales. De la autocensura impuesta de manera silenciosa en la mayoría de las redacciones. De los sueldos ninguneados, de las colaboraciones gratuitas, de los trabajos no remunerados.

Hoy. Día Internacional de la Libertad de Prensa.

El periodismo, como tantas otras profesiones, vive de esos héroes y de heroínas que alimentan la leyenda del contador de historias, que narran el abismo de la vida y la muerte, de la injusticia en ámbitos tan lejanos. Pero hay otros héroes y heroínas que se fraguan lejos de los primeros planos. Esos que se bregan en la información local y comarcal, que hablan de plenos municipales, de aceras de barrio, de equipos de tercera regional, de deporte escolar, de vecinos y vecinas, de cosechas. Muchas veces cobrando sueldos vergonzantes, salarios irrisorios, con horarios intempestivos, con jornadas laborales eternas. Esos que se pelan de frío en los más variopintos escenarios. Esos que trabajan para las desconexiones territoriales, para televisiones locales, para radios comarcales, para periódicos provinciales, para gabinetes de prensa en pequeños municipios, para empresas estajanovistas. Esos profesionales.

Hoy. Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Reivindicar a los héroes y heroínas de las grandes historias es labor incuestionable.

Olvidar a los héroes y heroínas de las pequeñas historias un fracaso de la profesión

Hoy. Día Internacional de la Libertad de Prensa, acordémonos también de ellos, de todos ellos, sin los que el periodismo nunca hubiera llegado a ser grande.

#sinperiodistasnohayperiodismo #sinperiodismonohaydemocracia

 

 

 

 

 

 

 

Publicado: 30/04/2012

De niños, aquella abuela malvada agitaba en el aire su mano o zapatilla y bufaba: ¡Os crecerá la nariz como a Pinocho si mentís! De niños.

De adultos, mentir es un atentado moral, un insulto a la inteligencia, un engaño, una falacia que tiene como objeto, siempre, conseguir un fin. Una declaración ficticia para, de manera torticera, crear un clima favorable hacia el propio sujeto o hacia una tercera persona.

El fin de la mentira puede ser obtener una imagen diferente, buscar adhesiones, generar cómplices.

Si atendemos a las doctrinas de moral religiosa y escuchando los preceptos de San Agustín  o Tomas de Aquino, que hacían diferencias entre ocho tipos de mentiras el primero y tres tipos de mentiras el segundo, el mentiroso puede ganarse la condenación eterna.

Tomás de Aquino hablaba de la mentira útil, de esa que persigue manipular un opinión, que ayuda a conseguir un codiciado objeto de deseo.

Mentir.

Para remozar un tanto la conciencia del mentiroso existe ese concepto diabólico que se da en llamar “mentira piadosa”, aquella que se dice para evitar un mal mayor, y al que los practicantes del embuste  se agarran como a un clavo ardiendo. Mentira, al fin y al cabo. Mentira útil por otra parte.

Con el tiempo se cree el mentiroso tanto sus propias patrañas que confunde realidad y ficción en un ejercicio de pragmático cinismo.

Cuando la mentira es descubierta, el mentiroso tiene dos opciones, disfrazarla de mal menor y revestirse de insólita dignidad, o admitir la falacia y marcharse.

Existe una tercera. No hacer nada. Dejar que el tiempo pase y permitir que la semilla de la duda se enquiste en la sociedad hasta que esta misma crea que aquella falacia siempre fue verdad. La Verdad.

 

 

 

 

 

Publicado: 27/04/2012

Y ese momento épico del héroe, solo, tendido sobre el césped.

Tumbado en la hierba, bajo el enorme arco de una catedral pagana donde miles de feligreses coreaban cánticos de salvación eterna.

Tiene el fútbol estas trazas de comunión religiosa festiva, de lenguaje bélico y épico, que lo igualan a las grandes gestas de la humanidad como si nada más ocurriese en derredor.

Ayer la Catedral, ese monumento laico para la profesión de una religión laica, sucumbía a los arrebatos de euforia, de amor por el prójimo, y pintaba un nuevo semidios en el panteón de la casa rojiblanca: un Llorente casi niño aún, un Fernando solo, rendido sobre el césped que le ha encumbrado definitivamente a la gloria de los leones. Iguala así las gestas de Zarra, de Gainza, de Iribar, de Dani,  en el imaginario del aficionado moderno. Pintan y repintan ya la gabarra en Bilbao para que surque la ría como en los tiempos de los “hombres del hierro” que apuntaría Ramiro Pinilla.

3-1. Esa cifra quedará marcada en la mente de los vizcaínos por tiempo inmemorial, guardada en el recuerdo de los que allí estuvieron, de los que compartieron el secreto de San Mamés a miles de kilómetros de distancia, de los que escucharon en la radio la batalla del último gol en el minuto 88, de los que tiñeron de rojiblanco sus balcones, de los padres y madres que vivieron como niños en 1984 las victorias de aquel otro Athlétic ya hora sueñan con mostrárselo a sus hijas e hijos.

Y Pozas, la calle Licenciado Poza, esa arteria abierta que alimenta a la Catedral en las grandes y pequeñas ocasiones fue ayer fiesta, ría de emociones que desembocó en victoria. Y no solo la capital vizcaína, si no sus pueblos y municipios que compartieron el aliento y el pálpito hasta desbordarse en el minuto 88 de partido. Un sentimiento colectivo este del fútbol rojiblanco que permite vislumbrar un futuro mejor.

Muchos llaman a esto pan y circo, pero con la estremecedora y dramática cifra del paro conocida esta mañana,  5.639.500 parados, permitan disfrutar al menos por 24 horas de este pan y de este circo tan deliciosos, solo por 24 horas.

 

 

 

 

 

Publicado: 27/04/2012

Y ese momento épico del héroe, solo, tendido sobre el césped.

Tumbado en la hierba, bajo el enorme arco de una catedral pagana donde miles de feligreses coreaban cánticos de salvación eterna.

Tiene el fútbol estas trazas de comunión religiosa festiva, de lenguaje bélico y épico, que lo igualan a las grandes gestas de la humanidad como si nada más ocurriese en derredor.

Ayer la Catedral, ese monumento laico para la profesión de una religión laica, sucumbía a los arrebatos de euforia, de amor por el prójimo, y pintaba un nuevo semidios en el panteón de la casa rojiblanca: un Llorente casi niño aún, un Fernando solo, rendido sobre el césped que le ha encumbrado definitivamente a la gloria de los leones. Iguala así las gestas de Zarra, de Gainza, de Iribar, de Dani,  en el imaginario del aficionado moderno. Pintan y repintan ya la gabarra en Bilbao para que surque la ría como en los de los “hombres del hierro” que apuntaría Ramiro Pinilla.

3-1. Esa cifra quedará marcada en la mente de los vizcaínos por tiempo inmemorial, guardada en el recuerdo de los que allí estuvieron, de los que compartieron el secreto de San Mamés a miles de kilómetros de distancia, de los que escucharon en la radio la batalla del último gol en el minuto 88, de los que tiñeron de rojiblanco sus balcones, de los padres y madres que vivieron como niños en 1983 las victorias de aquel otro Athlétic ya hora sueñan con mostrárselo a sus hijas e hijos.

Y Pozas, la calle Licenciado Poza, esa arteria abierta que alimenta a la Catedral en las grandes y pequeñas ocasiones fue ayer fiesta, ría de emociones que desembocó en victoria. Y no solo la capital vizcaína, si no sus pueblos y municipios que compartieron el aliento y el pálpito hasta desbordarse en el minuto 88 de partido. Un sentimiento colectivo este del fútbol rojiblanco que permite vislumbrar un futuro mejor.

Muchos llaman a esto pan y circo, pero con la estremecedora y dramática cifra del paro conocida esta mañana,  5.639.500 parados, permitan disfrutar al menos por 24 horas de este pan y de este circo tan deliciosos, solo por 24 horas.

 

 

 

 

 

Publicado: 26/04/2012

Pasos de baile, tímidos, sobre un parqué delicado, frágil.

El gobierno da un paso al frente a costa de echarse a la yugular a toda la caterva mediática y sociopolítica de los sectores más ultras de la derecha. Un paso al frente que posee un significado insólito dentro de las filias populares y que abarca un simbolismo que va más allá del juego político.

El anuncio de Interior para agrupar a presos de ETA dentro del Plan de Reinserción posee el calado simbólico de una creencia: ETA se extingue.

Si el cálculo electoral de los comicios municipales y nacionales celebrados en 2011 apremiaron a los populares a insistir e incidir en lo contrario para el desgaste del gobierno, sus movimientos actuales confirman lo que es por todos sabido: también el PP cree que ETA se extingue.

Este primer paso puede significar el fortalecimiento de la reinserción de un importante grupo de presos de ETA y con ella, el fortalecimiento del proceso de paz.

Tal y como apunta Interior, la aplicación se realizará “por fases y de manera escalonada”. El objetivo y condicionamientos de esta medida son "la asunción de la responsabilidad del penado, superar los elementos de la convicción que le llevaron a cometer la violencia, una progresiva asunción de valores cívicos y de respeto a la vida y la libertad de los ciudadanos, así como las exigencias legales de perdón expreso a las víctimas, la reparación del daño y colaboración con las autoridades para disminuir los efectos de los delitos cometidos".

Aquellos Idus de Marzo que pretendieron boicotear y torpedear el proceso de paz con la política del miedo o el cálculo electoral en la mano tendrán ahora que pedir silencio a los ultras, no sea que esos pasos de baile, tímidos, desfiguren el parqué delicado y frágil de la paz. Una paz de justicia y sin venganzas.

Tras más de 50 años de brutalidad, sangre, violencia y miedo hoy en Euskadi hablamos de paz, de reinserción, de curar heridas.

Hoy en Euskadi se respira mejor.

 

 

 

 

 

 

Publicado: 25/04/2012

Tras las ingenierías económicas de los grandes próceres, de los magnos cirujanos del bisturí financiero, de los enormes líderes de la sapiencia empresarial ahora les toca el turno a los obreros de a pie defender lo indefendible.

El gobierno popular ha echado una soga al cuello a cientos de sus correligionarios: alcaldes, concejales, cargos públicos del PP que se enfrentan al tú a tú diario con sus vecinos y vecinas, lejos de los coches oficiales tintados, los vuelos exprés, las medidas de seguridad y la siempre inaccesibilidad que conlleva el poder. Lejos, a su vez, de la ciudadanía, esa masa resignada y doliente.

Los recortes en sanidad, en educación, tienen para estos cargos públicos nombre y apellidos, rostros, caras. Algunos de estos representantes municipales han capeado el temporal con una pertinaz abstención  en los asuntos supramunicipales cuando sus bancadas ocupan la oposición. Otros, vara de mando en la mano, han vadeado este río de aguas procelosas argumentando más disculpas que convencimientos. Eso sí, hasta que los comités federales, las asambleas generales y los órganos mayúsculos del partido en Génova han sacado el látigo y puesto firmes a sus cargos electos, facilitando argumentarios en los que puede la macrocifra frente al conocimiento personal. Y es que, la doctrina del recorte impuesta por el PP desde el gobierno absoluto, afecta no solo a los extraños sino también a los propios.

Este lugar incómodo demuestra que las decisiones económicas se realizan siempre de espaldas a la ciudadanía, en cenáculos de ringorrango, sin luces y sin taquígrafos, sin un conocimiento preciso y exacto de la situación real de las personas a las que las medidas van dirigidas. Dos ejemplos: el café a 0,80 céntimos de Zapatero o los 8 euros de Rajoy en relación a las pensiones y el repago de las recetas. Ambos líderes demuestran vivir alejados de una realidad a la que exigen o imponen restricciones en fundamentos básicos del estado del bienestar. Muchas personas que conforman esa ciudadanía, la real, la que soportará los recortes, ven ante sí un futuro aciago.

Mientras, los cargos públicos del PP, esos de la política menor que creían ver extenderse ante sí un prometedor recorrido, degluten con apuros las medidas que su partido impone. Eso sí, no llaman a la pena. Poner un pie en la política municipal siempre es un acto voluntario.

A defender lo indefendible toca.

 

 

 

 

 

Publicado: 20/04/2012

Toda aquella masa soliviantada contra el régimen zapateril que acudieron a las urnas con el voto atenazado entre los dientes como una faca ha sido devorada. Engullidos por un PP que busca en la disculpa europea y encuentra en la crisis económica argumentos para exigir servidumbre a aquellos votantes que les dieron la victoria absoluta en los comicios de noviembre.

Los propios y los extraños que les votaron se muerden ahora los pulgares, sufriendo en carne propia el copago en sanidad (que no estaba en la mesa del Consejo de Ministros hasta que estuvo), el recorte del 20% en el presupuesto en Educación (una de las presuntas líneas rojas que jamás se iban a cruzar y donde los perjudicados serán los estudiantes de las familias menos pudientes con 36 alumnos por aula en secundaria), del aumento de un 50% en las tasas universitarias (de las universidades públicas que avalaban la meritocracia como medio de mejor posicionamiento social), de la podredumbre de las pensiones que tendrán que desviar entre 8 y 18 euros de la exigua  economía doméstica al pago de las recetas (cuando los populares se jactaban en diciembre y enero de haberlas subido, con absoluta falsedad y pérfida manipulación)…

El gato devoró a los ratones.

Porque las elites económicas (a las que se les aplicará una incomprensible amnistía fiscal si están en el caso previo de haber defraudado sin consecuencias) garantizarán la educación (privada) de sus vástagos, y la sanidad (privada) de sus familias, el acceso universitario (privado) de sus hijos e hijas, el futuro de sus pensiones (siempre privadas)… Mientras el estado del bienestar, que igualaba a la sociedad, que permitía al menos pudiente acceder gracias a su esfuerzo a un futuro mejor, se desmorona. Y en ese futuro próximo, una nueva élite cocinada a fuego lento en la privacidad de la sociedad, fraguada en la convicción de que la desigualdad es un hecho natural, gobernará sobre una sociedad hastiada y rota. Mientras los mercados, ese poder omnímodo e invisible, se frotan las manos sabiendo que han vencido en beneficio propio una vez más.

El gato una vez  zampada, devorada y deglutida la masa de ratones, los regurgitará.

PD: Mientras el estado del bienestar padece este ataque brutal y a todas luces definitivo, la sociedad se anestesia hablando de monarquías y repúblicas, de elefantes y cacerías, de expropiaciones petroleras internacionales, de fútbol europeo, de los nuevos tertulianos de Sálvame…

 

 

 

 

 

Publicado: 16/04/2012

Las conspiranoias adjudicaron al rey un nombre clave en el desarrollo del golpe de estado del 23F. Elefante Blanco. Esa figura en la sombra que presuntamente alentó desde los recónditos pasillos del poder a los golpistas para intentar desbaratar la democracia en pañales y afianzar la figura del monarca como salvapatrias de postín.

Más de treinta años después la testa coronada topa de nuevo con un elefante en un error de cálculo y de sensibilidad que le calza un traje perfecto como responsable del estado y como persona.  En tiempos aciagos, con la reforma laboral más cruda y abyecta desde los tiempos proletarios, con una crisis brutal que somete a sus súbditos constitucionales a una vida repleta de reajustes, carencias y privaciones, con un futuro de tormentas inciertas el ciudadano Borbón paga  40.000 euros del presupuesto de la Casa Real por el derecho a cazar un elefante (gastos de desplazamiento, alojamiento, etc, aparte).

El accidente ha hecho público el secreto a voces de este desplazamiento sudafricano en pos del elefante, del que ya se hablaba en los corrillos por su ausencia en las visitas al malherido nieto Froilán. Si el monarca no se rompe la cadera, su cacería habría sido solo un rumor de los paranoides republicanos de los periodistas correveidiles que quieren lanzar torpedos contra la línea de flotación de la monarquía.

El problema, por tanto, radica en la actitud real, en la falta de compromiso, de responsabilidad y de sensibilidad con su jefatura de estado y, por ende, con la ciudadanía. El murmullo, ya voz en cuello, que se oye en la calle no habla de la mala pata del monarca y del chascarrillo, sino que a las conversaciones se le añade un dejo de regusto ácido, de cabreo. Algo así como:  - Con la que está cayendo el Rey se marcha a Sudáfrica a matar elefantes. Y esto entre el comadreo del café matinal, porque por primera vez algunos políticos ponen en solfa la actitud real. Tal es el caso de los socialistas Tomás Gómez (que llegó a hablar de abdicación) y de Patxi López (que insinúa que el Rey debe pedir disculpas).

La Monarquía, una institución obsoleta y caduca, perfectamente antidemocrática en su sentido último, está tocando fondo. Urdangarín prendió la mecha. El Rey alimenta la llama.

Cuando el monarca despierte del sueño morféico de las anestesias, se percatará, a su pesar de que el elefante todavía está allí.

 

 

 

 

 

Publicado: 26/03/2012

Otra victoria como ésta y volveré solo a casa”, así dictaminaba Pirro, rey de Epiro su victoria malhadada ante las huestes romanas. Una victoria pírrica en la que se venció al enemigo con un excesivo coste propio.

 Y cierto sabor a hiel se le ha debido quedar en la boca al predestinado Javier Arenas, que vive en sus carnes el sinsentido de una victoria sin lustre y que sabe a mesiánica derrota. En los medios ultraortodoxos se pedía ayer noche su cabeza política servida en bandeja de plata.

El campeón andaluz se quedó en podenco de retirada cuando, tras una carrera sin mayores obstáculos y dejando tierra por delante, observó tarde y mal que llegaba a la meta sin aliento, sin aire de mayorías, ahogado.

Quizá el PP haya pecado de absolutismo, de fanfarria y boato, de paseos imperiales y prepotencias tras los últimos resultados electorales y no ha calibrado el alcance último de sus pliegues de hinojos ante el gran capital. Los recortes y la reforma laboral han podido ser su lanzada en el costado. Ay.

Y cierto sabor a paja de pesebre se le ha debido quedar como regusto al propio Griñán, que nunca llegará a saber si ha sido una derrota del ajeno o una victoria propia, en la que los andaluces quizá hayan optado por el abuso conocido antes del abuso por conocer.

El presidente andaluz destilaba ayer noche el aire triunfal del galgo que a media cabeza estuvo de vencer al podenco. Una victoria que tiene un regusto a deber cumplido más que a refrendo popular en las urnas. Una victoria de inercias.

Quizá el PSOE haya pecado de sonrisa fácil tras los resultados de ayer, sin calibrar aún cómo Izquierda Unida se frota las manos ante sus propias narices, sabiendo que ahora solo habrá de pedir el oro y el moro para que desde las altas instancias se lo concedan.

Mientras, la ciudadanía, soberana, ha hecho de su capa un sayo y tirado por tierra los miles de euros de las encuestas, haciendo saber a tirios y troyanos que sus decisiones son suyas y de nadie más. 

 

 

 

 

 

Publicado: 27/02/2012

El lento camino a la paz recorre páramos umbríos hechos de silencios y conversaciones a media voz, de ínfimos logros, de respiraciones lentas.

El lento camino a la paz avanza con el despacio de las esperas delicadas, de la sutilidad alejada de los focos, de los gestos apenas visibles.

El lento camino a la paz se construye alejado de los focos y de las algarabías, de los titulares de los diarios y de las noticias voceadas.

El lento camino a la paz se fragua en procesos políticos y legales con la aquiesciencia de los partidos políticos mayoritarios.

El lento camino a la paz se erige en torno a acuerdos verbales, a compromisos firmes a sólidas convicciones.

El lento camino a la paz se configura en torno a palabras, a verbos que nos impelen a actuar.

Esta semana asistimos a tres pasos mínimos. E impensables hace siquiera unos meses.

Un paso. Un acuerdo de PP y PSOE para presentar una iniciativa conjunta en el Parlamento vasco donde las víctimas sean las protagonistas fundamentales del relato de dolor escrito por ETA, donde se exija la disolución de la banda y donde se solicitan medidas hacia los presos de la banda terrorista.

Dos pasos. La izquierda abertzale realiza una reparación mínima hacia la memoria de las víctimas, siempre escasa, hasta ahora inconcebible en su ideario privado y menos aún en su proclama pública. Todo en una declaración bajo el lema: “Construyamos la paz en el proceso democrático”.

Tres pasos. El PP se pronuncia en el Congreso en contra de la ilegalización de la izquierda abertzale.

El lento camino a la paz es un triunfo de la democracia, y cada paso, por mínimo que sea será un triunfo para la sociedad.

 

 

 

 

 

Publicado: 21/02/2012

La contundencia desmedida con la que la Policía Nacional ha descargado su violencia oficial contra los manifestantes  en Valencia trae al siglo XXI aires pútridos de antaño.

No se puede negar  que los menores, en este caso la gran mayoría lo eran, puedan agredir de manera brutal a los agentes de la ley y que estos se vean obligados a repeler con firmeza los ataques, pero las galerías fotográficas que muestran hoy todos los diarios sin excepción dejan patente que la acción policial ha ido un tanto más allá.

Menores. Estudiantes. El Jefe Superior de la Policía Nacional en la Comunidad Valenciana, Antonio Moreno les calificó como “el enemigo”. Con ello se define, al igual que los líderes políticos que toleran, apoyan y consienten.

La Fiscalía de Menores va a investigar de oficio si los agentes han cometido delitos de lesiones y de detención ilegal; el claustro del colegio Luis Vives ha enviado un comunicado a los medios en los que califica la acción de la policía nacional como “violentísima” y “desproporcionada”; los partidos de la oposición, al olor de las sardinas, han condenado la acción policial y exigido la dimisión de la Delegada del Gobierno en Valencia, Paula Sánchez de León , incluso han solicitado la comparecencia del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

Pero, más allá de la respuesta policial, se encuentra el motivo de la protesta estudiantil.  Los alumnos y alumnas del instituto Lluis Vives se movilizan en contra de los recortes en la enseñanza. La comunidad gobernada por el popular Alberto Fabra aprobó el miércoles un decreto que recortaba el salario de los 55.000 docentes de la red pública de enseñanza. Esta fue la gota que colmó el vaso. Desde hace 8 meses los 1.200 colegios e institutos públicos de la Comunidad Valenciana no reciben las subvenciones para su funcionamiento.

La enseñanza es un bien preciado, un privilegio de futuro, la base sólida con la que una sociedad garantiza su devenir próximo, la herramienta con la que las generaciones construyen su porvenir. Sin enseñanza, sin educación  pública, la ciudadanía crecerá muerta, vacía, sin esperanza de cambio ni mejora, quedando a merced del capricho de las elites.

No es nuevo. Los regímenes totalitarios siempre han tenido miedo a los libros.

Hay 400 estudiantes encerrados en la Facultad de Historia de Valencia.

Ya se habla de la Primavera Valenciana.

 

 

 

 

 

Publicado: 16/02/2012

El PP como azote y víctima de la banda terrorista ETA ha mantenido, históricamente, el discurso duro que solo variaba en intensidad según el dirigente que lo pronunciara. Su tronco fundamental: el fin policial de la banda. Todas las otras opciones esgrimidas en distintos foros políticos y sociales eran despreciadas de manera permanente.

La única fisura producida en este discurso férreo ha sido, paradójicamente, en el momento de los gobiernos de Aznar. Demostrado ha quedado que el PP se reunió con la banda, incluso Aznar llegó a definir a la izquierda abertzale como el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Vuelta a la oposición los populares negaron sistemáticamente el pan y la sal a las otras corrientes que consideraban oportuno intentar una vía más allá de la policial. Llegándolas a acusar veladamente de traidoras y utilizando a un sector de las víctimas como acicate social.

Con ETA en estado de coma irreversible y, de nuevo en la cúpula del poder, el discurso negacionista del PP vuelve a cambiar y, por primera vez, se habla de política. El propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue el encargado de abrir esta nueva dimensión ayer en el Congreso, asumiendo que el fin de ETA tiene “una dimensión política que no se puede obviar y que debe gestionarse de manera distinta”. El PP de Rajoy, que exigió hasta la saciedad la ilegalización de Bildu y Amaiur en los debates preelectorales, no considera oportuno ahora promoverla de manera “inmediata”, es más, pide consenso a la oposición para impedir que la izquierda abertzale saque rédito político en las urnas. El ministro llegó a admitir que  la banda está “diezmada y derrotada por el Estado de Derecho”.

Este cambio de discurso de los populares, ahora en el gobierno, perfila una nueva situación de diálogo y agiliza el fin definitivo de la banda.

La pregunta es: ¿por qué no lo hicieron antes?

 

 

 

 

 

Publicado: 15/02/2012

Las guerras intestinas del PSOE están abocadas a provocar una fragmentación definitiva del partido y con ella, la atomización de la izquierda centrista progresista del arco político.

La preocupación que están mostrando sus dirigentes por salvar su sitio en la foto está resultando tan descarnada, evidente y pública que hablar de futuro es una quimera.

El PSOE de Pablo Iglesias, el de Ramón Rubial, no existe. La ideología ha dejado paso a una organicidad desmesurada en la que los cargos más o menos vitalicios en el seno del partido se han transformado en una verdadera profesión para algunos y algunas.

Ahora, barrido electoralmente, desasistido por sus bases, cada día más enconadas, y abandonado por sus simpatizantes, cada día más alejados, el PSOE se ve capaz de reinventarse y deja las entrañas abiertas para que sean pasto del resto de opciones mientras el PP se frota las manos y espera hincar el diente.

El tan cacareado 38º Congreso ha sido una oportunidad perdida para regenerarse, para refundarse, para transformarse. En las 72 horas que duró el evento congresual, los líderes y las corrientes corrían de un lado a otro calculadora en mano, contabilizando los apoyos que iba o no a tener su candidato predilecto. En su victoria o en su derrota iba también su puesto de trabajo.

Se ha visto con la crisis en Sevilla. Las heridas aún sangran, están a flor de piel y aunque la Secretaria de Organización del PSA anunciaba la recomposición de las listas en aras de un mejor entendimiento interno, todos saben, dentro y fuera del partido que se ha intentado realizar una razzia con los críticos de uno y otro bando y que ha salido mal.

Ahora el PSOE perderá las elecciones en Andalucía y la cuota de poder institucional a repartir será menor, las bofetadas por formar parte de ese otro poder orgánico dentro del partido han comenzado ya a repartirse.

La militancia, mientras tanto, mira el espectáculo de sus dirigentes. Asiste a un teatro de títeres.

La militancia sabe que estas nuevas cúpulas directivas son como los conejos. Que se quedan mirando inmóviles los faros de un coche sin saber que les va atropellar.

Luego vendrá el llanto y el crujir de dientes.

 

 

 

 

 

Publicado: 14/02/2012

Las flechas del amor han traspasado el corazón de Fátima Báñez y de la patronal, ojos arrobados, miradas bajas, las manos cogidas bajo la mesa.

Si  la canción de Monna Bell predicaba a los cuatro vientos que “Hoy es el Día de los Enamorados”, para la patronal y el gobierno central lo fue el viernes pasado. Un viernes aciago donde el gobierno firmó  (con la aquiescencia del empresariado) la práctica sentencia de muerte al estado del bienestar, el comienzo del fin del desmantelamiento de un sistema que tardó en fraguar todo un siglo y que en menos de cinco años el capitalismo salvaje y la codicia de un grupo de poder casi omnímodo han hecho caer como un enorme castillo de naipes.

Y es que, la letra pequeña de la Reforma Laboral es atroz.

En la foto de la reunión que la ministra tuvo con los sindicatos y la patronal el único que sonreía era Rossell, sabiendo que ahora el empresario tiene el arco y el carcaj con las flechas de Cupido en su interior y decidirá a quién quiere, cuándo y cómo. No hará falta deshojar margaritas.

La sociedad se queda compuesta y sin novio, sujeta al arbitrio de los patronos, de los empresarios, dejando con el corazón partío a los trabajadores y trabajadoras, y sujeta a los devenires del mercado como una montaña rusa. Indefensa.

La ministra de trabajo y el presidente de los empresarios caminan de la mano, arrobados.

Y en el caldo de cultivo de la sociedad, la ciudadanía exige a los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, que les regale una rosa roja en forma de Huelga General. Pero Toxo y Méndez, prohombres del sindicalismo, líderes espirituales del proletariado,  miran para otro lado y silban una alegre tonada: “Hoy es el día de los enamorados, con ansias y esperanza de un querer…”

Cupido es un ángel ciego. Ciego y certero.

 

 

 

 

 

Publicado: 10/02/2012

Tantos micrófonos abiertos en tantas cumbres internacionales para subrayar la agresividad y la impopularidad de la próxima reforma laboral dejan de ser coincidencia y se transforman en método de comunicación.

El PP maneja los tempos informativos con maestría, más allá de la sutilidad o no de las argucias empleadas.

A tenor de lo filtrado por Luis de Guindos en Bruselas y por Rajoy en el Consejo Europeo, la próxima reforma laboral va a ser drástica, brutal, una incisión a la yugular del estado del bienestar, un paso atrás en los derechos laborales, agresiva y dolorosa. Los populares ya se han encargado de poner la venda antes de tener la herida. La sociedad, temblando de pavor, ante lo que parece le va a venir encima acatará las medidas que el nuevo gobierno disponga con una media sonrisa y un “No es para tanto”. El problema radica en que sí puede ser para tanto. Las filtraciones ayudan a crear un estado de temor generalizado en el que cualquier medida, por drástica o medularmente negativa  que sea,  va a parecer menor que la amenaza que se cernía sobre la ciudadanía.

A estas declaraciones que el periodismo político llama filtraciones, la prensa del corazón las llama “posado robado”.

Si se instala en la corriente poder político – medios – ciudadanía este tipo de informaciones como un ser habitual dentro del cuerpo de las noticias estaremos de manera permanente sometidos al zarandeo del rumor, de las medias verdades, de las falacias consentidas sobre asuntos que afectan al sistema troncal de la sociedad, como es el caso con la reforma laboral.

La sociedad debe permanecer alerta y vigilante.

Aún con todo, el PP nada ha inventado en este sentido. Decía Víctor Hugo en Nuestra Señora de París: “Se presentarán ante nuestra vista cosas tan viejas que nos parecerán nuevas”.

 

 

 

 

 

Publicado: 10/02/2012

Tantos micrófonos abiertos en tantas cumbres internacionales para subrayar la agresividad y la impopularidad de la próxima reforma laboral dejan de ser coincidencia y se transforman en método de comunicación.

El PP maneja los tempos informativos con maestría, más allá de la sutilidad o no de las argucias empleadas.

A tenor de lo filtrado por Luis de Guindos en Bruselas y por Rajoy en el Consejo Europeo, la próxima reforma laboral va a ser drástica, brutal, una incisión a la yugular del estado del bienestar, un paso atrás en los derechos laborales, agresiva y dolorosa. Los populares ya se han encargado de poner la venda antes de tener la herida. La sociedad, temblando de pavor, ante lo que parece le va a venir encima acatará las medidas que el nuevo gobierno disponga con una media sonrisa y un “No es para tanto”. El problema radica en que sí puede ser para tanto. Las filtraciones ayudan a crear un estado de temor generalizado en el que cualquier medida, por drástica o medularmente negativa  que sea,  va a parecer menor que la amenaza que se cernía sobre la ciudadanía.

A estas declaraciones que el periodismo político llama filtraciones, la prensa del corazón las llama “posado robado”.

Si se instala en la corriente poder político – medios – ciudadanía este tipo de informaciones como un ser habitual dentro del cuerpo de las noticias estaremos de manera permanente sometidos al zarandeo del rumor, de las medias verdades, de las falacias consentidas sobre asuntos que afectan al sistema troncal de la sociedad, como es el caso con la reforma laboral.

La sociedad debe permanecer alerta y vigilante.

Aún con todo, el PP nada ha inventado en este sentido. Decía Víctor Hugo en Nuestra Señora de París: “Se presentarán ante nuestra vista cosas tan viejas que nos parecerán nuevas”.

 

 

 

 

 

Publicado: 9/02/2012

El termómetro sobrepasa apenas los cero grados centígrados.

Manuel tiene frío, se encoge, aprieta sus exiguas rodillas contra el pecho. Un colchón de cartones improvisados le aísla del suelo helador. La estructura de edificio abandonado en la que vive permite la entrada de las corrientes, como una cuchilla letal que se enreda entre las mantas raídas y la ropa desgastada.

Afila el frío sus dientes en la Costa del Sol, nombre que a esta hora de la madrugada, en el gélido ambiente que le rodea, parece un eufemismo más que añadir a su vida. Tirita de frío. Siente una punzada en los pies, un dolor agudo, como cristales de vidrio agitándose.

El sueño le vence y las cortas cabezadas son cada vez más prolongadas. Manuel no recuerda que le llevó a esta situación, no recuerda su vida anterior, ni sabe siquiera que la tuvo, solo vive este presente desolador.

Vive en esta estructura abandona desde hace tiempo, cuando la primavera y el verano mediterráneos prometían eternos días asoleados y el frío del invierno era solo una posibilidad remota, un mal sueño de futuro.

En esta noche de temperaturas mínimas, Manuel ya no recuerda el estío.

Se adormece de nuevo. El frío asciende desde los pies, las piernas, los brazos.

Entreabre los ojos y allá, apenas a cien metros puede ver las letras verdes, apenas las distingue entre la somnolencia: H O S P I T A L  C O S T A  D E L  S O L.

Apenas a cien metros.

Manuel se duerme.

NOTA: Asignado un nombre ficticio y recreada literariamente una historia real acontecida en Marbella estas últimas semanas. Un indigente muere de frío en unas instalaciones abandonadas apenas a cien metros del Hospital Costa del Sol. La noticia puede leerse en este enlace de La Opinión de Málaga.

 

 

 

 

 

Publicado: 7/02/2012

En la más pura tradición finisecular de la derecha, el PSOE se ha apropiado este fin de semana del tradicional axioma conservador “Que todo cambie para que nada cambie”. El socialismo profesional ha hecho gala de un interés más que claro: la supervivencia propia y ha salvaguardado sus cargos dentro del sistema orgánico del partido para salvar así el bien más preciado de estos días duros e insolidarios, el puesto de trabajo.

Pese al descalabro electoral de las dos citas con los comicios de 2012, pese a la voz en grito de las bases exigiendo un cambio, pese a que parece más que evidente que los simpatizantes han mirado más allá de las siglas, pese a todo, el PSOE reitera su querencia hacia el dinosaurismo y decide perpetuarse en lugar de crecer. Nada tiene que ver esto con ser chaconista o rubalcabista sino el resultado de ser las caras de siempre en los trajes de siempre.

Y mientras tanto la militancia, desoída y las bases con ese sentimiento amargo de qué hago yo aquí. Son múltiples las cartas, reseñas, manifiestos etc, publicados en este sentido en los últimos días.

Quizá el ejemplo del PSOE demuestre que cierto modo de hacer política ha muerto de manera definitiva, que la profesionalización de los cargos ha alejado a los líderes y lideresas del pan nuestro de cada día.

La novena acepción del término política que ofrece la Real Academia de la Lengua es el que hace recio un sistema, la “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Definición olvidada por los profesionales del ramo en estos días de mayorías absolutas y congresos fraticidas.

“Que todo cambie para que nada cambie” y que los cargos se perpetúen ad infinitum en el poder, ya sea del estado o del partido.

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado: 31/01/2012

En el frío relente de este invierno tardío las copas de los árboles se escarchan de dulce blanco, sazonados por el rocío helado, como si de un confeti níveo se tratara.

En el frío de estos primeros días del año, las montañas se aprietan y buscan el espejeo del sol del mediodía como modo único de templar el espíritu que las mueve.

En el frío de estas madrugadas gélidas, el hielo se compacta bajo los árboles, a la sombra húmeda de la noche, con un vago recuerdo del calor crepitando en la tierra.

En el frío de estas jornadas, la uniformidad de las cumbres nevadas determina el paisaje como si de una pintura inmutable se tratara.

En el frío de estas atardecidas, cuando la noche gana la batalla, el aire se cuela entre las rendijas del hogar, buscando el resquicio propicio, la complicidad de la ranura abierta.

En el frío definitivo de la noche, el agua se entumece, somnolienta, y duerme el sueño glacial de una justicia natural lánguida, perezosa, inmisericorde.

El vaho se adhiere a los cristales de las ventanas, al amor del hogar. Un niño dibuja, suave, una figura antropomorfa con su dedo. Pinta un rostro, un tronco desnudo, dos brazos con sus manos en forma de bola, dos piernas largas, zapatos. Ajeno a todo.

Hoy, la política, con un Cascos en zozobra capitaneando un barco ya hundido, con un Rajoy poniéndose vendas en heridas que aún no tiene, con un PSOE que pontifica el fino estilismo de la esgrima y utiliza la baja estofa de la faca, con la austeridad pregonada desde una Europa cada vez más lejana y distante de sus ciudadanos, con un Camps tachonado de medallas tras salir airoso de un juicio inenarrable, con unos ERES fraudulentos de una economía andaluza agostada…

Qué sencillo resultaría, en el frío de la mañana, borrarlo todo como el dibujo de un niño en el cristal de una ventana.

 

 

 

 


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